LED Azul: comprenda porque la invención ganó el Nobel de Física
Este año, el Premio Nobel de Física fue concedido a los investigadores Isamu Akasaki, Hiroshi Amano y Shuji Nakamura por el desarrollo del LED de color azul, que permitió la creación de los LEDs blancos. Vamos a comprender porque esa creación fue digna del premio y la importancia de los LEDs en el cotidiano.
De los LEDs rojos e verdes a los LEDs azules
Los LEDs (Light-Emitting Diodes o diodos emisores de luz) proporcionan la emisión de luz cuando electrones atravesan capas de material semiconductor. La luz emitida depende de la naturaleza del material que constituye ese semiconductor. Hace algún tiempo que ya han desarrollado los LEDs en los colores rojo y verde, pero para lograr el LED blanco era necesario haber un compenente azul. El mérito de los científicos premiados fue justamente lograr producir esa luz.
Para eso, ellos elegiran el nitruro de gali y, después de mucha insistencia, a partir de este material, lograron crear cristales de calidad para obtener el LED azul. Otros científicos ya habían hecho esa tentativa, pero acabaron por desistir debido a las dificultades técnicas.
Finalmente, en 1990, los ganadores del Nobel con la producción del LED azul llegaron al LED blanco, lo que posibilitó el uso de los LEDs para iluminación, con gasto mucho menor de energía que las lámparas incandescentes y fluorescentes.
La importancia de los LEDs azules
Las lámparas de LED blancas emiten una luz blanca y brillante y también son duradoras y eficientes en términos de energía. Ellas son constantemente mejoradas, quedandose cada vez más eficientes, con mayor flujo luminoso (mensurado en lúmenes) por unidad de potencia eléctrica consumida (mensurada en watts). El recorde más reciente es de poco más de 300 lm/W (lúmens por watt), lo que puede ser comparado a 16 lámparas incandescentes y cerca 70 lm/W de las lámparas fluorescentes.
Una vez que cerca de un cuarto del consumo de electricidade mundial es usado para iluminación, las lámparas de LEDs contribuyen para salvar los recursos de la Tierra. Además, el consumo de materia prima para la producción de lámpadas también es reducido, porque las lámparas LED duran hasta 100.000 horas, mientras las lámparas incandescentes apenas duran 1.000 horas y las lámparas fluorescentes 10.000 horas.
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